sábado, 21 de abril de 2007

Parábola de la semilla de la vida

"Dejad que los niños se acerquen a mi", dijo Jesús en aquel tiempo. De ellos será el Reino de los Cielos. Pero también debe ser de ellos este reino que tenemos en la Tierra. Ellos serán el futuro de este país y va a depender del cuidado que le demos a la semilla que sembremos. Y el que sembraba día a día comenzó a sembrar la pequeña semilla (del saber, la humildad y el respeto) que irá poco a poco creciendo. Hay muchos lugares para depositar la misma, pero hay que hacerlo con amor y el respeto que se debe sembrar o depositar la semilla en el lugar adecuado. Hay diferentes tipos de "terreno" para depositar la misma están los "áridos", carentes de muchos valores, de familias con muchas situaciones. Donde la escuela es el único refugio para ese estudiante sobrevivir. Otro terreno es el fértil, donde todo es excelente, familia unida, buenos modales, valores, autoestima alta, todo lo necesario para poder sobrevivir en esta "sociedad" llamada a veces "selva" porque sobrevive el más fuerte. Otro es el de "agua". Aquellos que se pasan nadando diariamente para lograr salvarse y no ahogarse entre tantas olas de sufrimiento y situaciones. Ya sembrado o depositado la semilla se espera a que pase el tiempo necesario para ver su crecimiento y obtener sus frutos. Cada día que pasa se ven los resultados en cada uno de los grupos: "áridos" crecen con dificultad, tratan de coger impulso pero las situaciones que le rodean les impide crecer saludablemente, viven en una comunidad donde muchos no han terminado la escuela primaria, padres alcohólico, drogadictos, sin interés en salir adelante porque no saben leer, ni escribir bien, no saben luchar contra todo esto. Así fue su enseñanza y esto es lo que van a transmitir a sus hijos. Es una enseñanza aprendida. La plantita se tambalea, está prácticamente seca, pero el sembrador quiere salvar sus plantas aunque solo sea una pero hay que hacerlo. No podemos dejarnos ir por las circunstancia, hay que atreverse, hay que luchar e ir contra ese "fenómeno antinatural", que es la droga, la dejadez, la ignorancia. Tenemos que ser tolerantes ante los demás ya que están en proceso de desarrollo como estas "semillitas del salón", hay que tener paciencia, pero ser firmes para que no se nos "seque y muera" la semilla que sembramos.
El grupo "fértil" crecía muy bonita, a la par con los días, el proceso, y lo que se esperaba de ella. Sin embargo había a veces que alguna de las "semillas" ya convertidas en plantitas se tornaban tristes, como que querían doblarse. Es aquí donde el "sembrador" buscaba, investigaba que está pasando. Está "plantita" tiene todo lo necesario para convertirse en una buena planta y poder dar los mejores frutos. Tengo que saber que pasa. Muchas veces a pesar de tener todo lo necesario para ser un excelente ser humano, buen estudiante, surgen situaciones en el camino que nos hacen tambalear, si no tenemos una autoestima saludable y alguien que nos de la mano, podríamos caer. Es ahí donde nosotros los adultos tenemos que intervenir con los niños y no dejar que la "semilla" que sembramos se pierda o la plantita se quiebre. Hay que estar siempre alerta a todo lo que sucede en un salón de clases. Para no dejar que las buenas "semillas" , las buenas plantitas se contaminen con lo del diario vivir. Sabemos que el buen sembrador está siempre pendiente de la semilla que siembra, no importa donde caiga hay que tratar de salvarla. La semilla que cayó en agua, hubo que luchar mucho para evitar que se "ahogara" la planta. Sabemos que el agua es muy necesaria en el proceso de crecimiento de una planta y de toda una vida, tanto para ellas como para todo ser viviente, pero cuando hay exceso de ella hace daño. Nos destruye, nos mata, nos ahoga. Así es la vida diaria de nuestros estudiantes, tanta angustia, dolor, pena, situaciones que no los deja llegar a la orilla, aunque desean superarse. Hay que ser sus "salvavidas". Hay que ser buenos "sembradores". Sembrar con amor, cuidar esa semilla con esmero, dedicación y muchas atenciones. Tener buenos sentimientos para obtener "frutos saludables". Sabemos que esos frutos van a ser el alimento que dará vida a toda la sociedad puertorriqueña del futuro. Sabemos que la semilla aunque sea la misma va a caer en diferentes tipos de terreno y es ahí donde el "sembrador" debe poner en práctica todos sus conocimientos. Para salvar la mayor parte de la semilla, si es posible todas. Se debe usar todo tipo de "herramientas", "abono" y tiempo para lograr la cosecha.

7 comentarios:

Andrés Rodríguez dijo...

SAludos Gloria:
El buen agricultor selecciona el mejor terreno para sembrar las semillas. Es como usted dice, hay terrenos secos, áridos y pedregosos donde las semillas no germinan muy bien y si germinan no se desarrollan saludables. Además de seleccionar el mejor terreno para sembrar esas semillas, una vez germinan este agricultor les brinda el mejor cuidado manteniéndolas libres de yerbajos y echándole el mejor abono. Los estudiantes son semillas que tenemos en la sala de clases y debemos brindarles el mejor cuido y protección cual el agricultor a sus plantas. Debemos inculcar en ellos buenos valores, utilizar las mejores herramientas disponibles para ofrecerle una enseñanza de calidad. Tenemos que actuar para que en el mañana sean personas capaces de convivir un nuestra sociedad. Ellos serán los líderes de este país y el futuro estará en sus manos. Por otro lado, la parábola del sembrador fue la primera que pronunció el Señor. En ella se habla sobre las diferentes formas en que la gente recibe la palabra Celestial (la semilla), y cómo esta palabra influye a los mismos de acuerdo al anhelo espiritual de esa persona. Esta parábola está escrita por el evangelista Mateo en la siguiente forma: "He aquí el que sembraba salió a sembrar. Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron. Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra: Mas en saliendo el sol, se quemó; y se secó, porque no tenía raíz. Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron. Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta. Quien tiene oídos para oír, oiga" (Mat. 13:4-9). En esta parábola, la palabra camino significa aquella gente que se encuentra en un estado de decadencia moral y la palabra de Dios no puede introducirse en sus corazones: cuando esta palabra cae sobre la superficie de sus conciencias, rápidamente se esfuma de sus memorias sin haberlos interesado y sin haber estimulado en sus almas, sentimientos espirituales más elevados. El suelo pedregal significa la gente de sentimientos inestables, cuyos buenos impulsos no son profundos, así como la capa fina de tierra que cubre la superficie de la piedra. Esta clase de gente por más que en un momento de su vida se hubiera interesado en la verdad evangélica como en algo interesante y nuevo, igual no hubiese sido capaz de sacrificar por esta verdad sus intereses personales, cambiar sus costumbres de la vida y comenzar firmemente a batallar con las tendencias malas. Ya en las primeras pruebas estas personas se desaniman y caen en la tentación. Hablando sobre el suelo espinoso, Jesucristo tenía en cuenta aquellos que están totalmente involucrados en las preocupaciones cotidianas, gente que está interesada únicamente en enriquecerse, y ama los placeres. El ajetreo diario, la carrera por los bienes fantasmagóricos, como la planta espinosa, extingue en ellos todo lo bueno y santo. Finalmente, la gente con un corazón sensible para el bien, siempre está lista para cambiar la vida de acuerdo a la enseñanza de Cristo, asemejándose a la tierra fértil.

Maggie dijo...

El Señor, ha plantado la semilla de la vida nueva en mi corazón, por su Espíritu Santo, concédeme reconocer tu reino en medio de todos mis semejantes, y la gracia de venir a Ti para encontrar el descanso que todos anhelamos. Esa semilla que el señor ha sembrado en mi corazón, es la que yo como maestro debo sembrar en los corazones de mis estudiantes día a día buscando lograr un mejor futuro para ellos.


Los países necesitan formar integralmente a los hombres y mujeres del presente y del futuro, abriendo caminos para alcanzar la dimensión del hombre nuevo. La sociedad exige al sistema educativo la preparación de individuos sensibles, profundamente humanos y capaces de cumplir compromisos comunitarios, para promover la transformación y el cambio social desde la justicia y la inclusión. Educar es la prioridad del docente y el reto más importante de las naciones. El maestro debe cultivar el almas y los sueños, es artesano de la paz y sembrador de inquietudes. Deben formar generaciones comprometidas con el humanismo, la cultura de la vida y la solidaridad social. El verdadero docente asume el compromiso de cultivar valores y virtudes, por encima de los caprichos mercantilistas de la sociedad consumista. El maestro surca el corazón de los estudiantes para alli depositar la semilla del saber y la motivación. El maestro educa para el bien y la virtud, pero la sociedad se empeña en distorsionar la esencia de la humanidad. De ahí que el docente no puede descuidar la labor perenne como cultor de almas porque la acción formativa se proyecta más allá de los horarios académicos. La educación es el motor del progreso y desarrollo de la humanidad y el arma más poderosa para cimentar las bases del presente y del futuro. Desde la escuela se diseñan los pilares fundamentales de la sociedad. El reto es cultivar valores y virtudes, fortalecer la fe y la esperanza, promover el esfuerzo y el deseo de superación, incentivar la creatividad y el trabajo en equipo, practicar la justicia y solidaridad, multiplicar la convivencia y fraternidad, compartir vivencias y sueños, alumbrar caminos y señalar horizontes. Estas tareas educativas tienen límites naturales, pero es necesario abrir el alma propicia para luego depositar en el alma de los estudiantes la semilla de la vida. En la sociedad actual pareciera que cualquiera puede enseñar. Pero el verdadero maestro es aquel que puede convertirse en un fecundo cultor de seres sembrando la semilla de la vida y motivación en sus estudiantes.

yolanda dijo...

El futuro de la humanidad, puede estar en nuestras manos. En cada esquina escuchas a las personas constantemente quejarse de lo que nos ocurre, sin embargo es sorprendente ver que no aportan soluciones. El caso es que existe un grado de intolerancia por parte de los adultos. Yo diría que los padres que apenas cuentan con una escolaridad formal, tienen una prisa, no cuidan su lenguaje, y entre otras cosas maltratan verbalmente a estos niños, da la impresión de que no son hijos deseados.

Me imagino que cuando Jesús permitió que esos niños se le acercarán, mientras los apósteles les decían: “no molesten al maestro”, quizás eran niños inquietos y ansiosos por tocarle y conocerle. Les dice incluso que para entrar al Reino de Dios, debería ser como niños. Yo imagino que se refiere a ese nacer de nuevo. Que los niños son seres inocentes, no viven con maldad perdonan rápido y de igual manera olvidan. Los adultos olvidamos que una vez fuimos niños.

Ese olvido, intolerancia y falta de amor afectan la crianza de los niños. Si hacemos el hábito de ser pacientes, amorosos, con nuestros niños y jóvenes, cosecharemos lo mismo que le ofrendamos. Si somos desesperados e intolerantes e intolerantes al cambio, recibiremos a en cambio el mismo tratamiento por parte de ellos, pues es el ejemplo que les estamos dando.

¿Nos detenemos a pensar que esta forma de ser del estudiante corresponda a que llama la atención, por que tiene algún sentimiento negativo hacia su persona? Como muy bien dices, muchas veces la escuela pasa a ser un refugio, bálsamo que sirve para desahogar su interior. Estos niños son producto de maltrato, son abusados sexualmente, viven en hogares de crianza, sin papá y mamá. ¿Qué puedes esperar?, ¿a que sean niños tranquilos y que no te molesten? La inquietud por parte de los estudiantes afecta su desempeño académico, pero ¿emocionalmente qué? Si los educas bien, tu cosecha será buena y abundante. La genética permite el que ya ese niño venga al mundo con unas carasterísticas, es deber del educador, los padres y comunidad en general educarle con amor y protegerle.

Doris Vilma Rodríguez dijo...

Buenas días Gloria. Quiero decirte que me gustó mucho la parábola que escribiste. La comparo con una reflexión que en varias ocasiones he escuchado y en otras he leído. La realidad que acontece en la sala de clases diariamente es alarmante. En muchas ocasiones no comprendemos las razones por las que los estudiantes se comportan de una forma. Muchas veces pensamos que es poca vergüenza o falta de un buen correazo a tiempo. En muchos casos nuestras conclusiones no están tan lejos de la verdad, pero en otras les juzgamos sin conocer las situaciones por las que está pasando el estudiante. Por lo tanto, es importante que cuando una conducta no es normal en el alumno, debamos investigar y ayudarlo.

Me gustaría compartir contigo la reflexión de la cual te hable. La historia trata de una maestra que notaba que uno de sus estudiantes siempre venía sin sus asignaciones completadas, era tímido y su higiene era pobre. La maestra decidió buscar en la tarjeta acumulativa del estudiante para ver si algún comentario escrito por otro maestro le ayudaba a identificar lo que pasaba con él. La maestra encontró que en los primeros años el niño había obtenidos buenas calificaciones, pero cuando cursaba el grado anterior el niño había perdido a su madre. Conmovida la maestra decide acercarse al niño y ayudarle. El día del maestro el niño le trae un regalo a su maestra. Era una pequeña caja que contenía un collar deteriorado por el uso y el tiempo y un frasco de perfume, al cual le quedaba un poco. La maestra le agradeció al niño su obsequio con palabras, un beso y un abrazo. El niño había mejorado sus calificaciones notablemente y paso los grados siguientes satisfactoriamente. Paso el tiempo y la maestra dejo de ver al joven. Años más tarde recibió una misiva, para su sorpresa la firmaba aquel niño que ya era todo un hombre. El joven se había convertido en médico y le indicaba a su maestra que contraería nupcias próximamente y que deseaba que ella estuviera en su boda. La maestra se presentó a la boda y para sorpresa del joven, su ajuar lo complementaba un collar deteriorado y una fragancia conocida por él.

La reflexión que brevemente te he descrito tiene un mensaje importante para los educadores. La relaciono con el sembrador y la semilla, ya que como educadores es importante identificar las necesidades educativas y sociales de los educandos y ayudarles en la trayectoria que se han trazado. Cada uno de nosotros debe tener estudiantes que no comprendemos su comportamiento, pero que tal vez si nos acercamos le podemos ayudar a cambiar.

Félix Morales dijo...

En aquel tiempo Jesús dijo a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega». Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado. Una reflexion y profundos son los misterios que enseñabas a la gente a través de las parábolas, Jesús. A primera vista no sabía a qué te referías, pero ahora me lo has revelado más claro. La Iglesia, de hecho, es como ese grano que cae en la tierra. Basta repasar su historia para darse cuenta del progreso y del crecimiento que ha experimentado. Como toda obra, tuvo un inicio pequeño, discreto, casi mínimo. Aquel grupo de doce rudos pescadores y unas cuantas mujeres, esa semilla diminuta, ha llegado a ser un árbol frondoso en donde las aves del cielo anidan a su sombra. En efecto, la Iglesia es ese árbol frondoso que extiende sus ramas para acogernos con maternal cariño, un árbol frondoso en donde podemos refugiarnos de las asechanzas de Satanás. Pero me parece que sería muy ingrato contigo, Jesús, si permaneciera en la indiferencia y ociosidad. Porque tú “estableciste en este mundo tu Iglesia santa, comunidad de fe, esperanza y amor, como un organismo visible. La mantienes aún sin cesar para comunicar por medio de ella a todos la verdad y la gracia" (CIC 771). Ahora me toca corresponder a este don inmerecido. Empezaré por conocerla más a fondo, pues nadie ama lo que no conoce. Te pido tu gracia y tu luz para que conociéndola cada día más la llegue a amar con verdadera pasión.

Nancy Vélez dijo...
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Nancy Vélez dijo...

Parábola de la semilla de la vida

Gloria:

Es uno de los paisajes más hermosos de las Sagradas Escrituras. Nos habla del Reino de Dios y coloca a Jesús como el sembrador. Los diferentes terrenos son prototipos de la humanidad en este mundo.

En primer lugar, la semilla que cayó junto al camino son las personas que visitan las iglesias, pero no se sienten comprometidos y van de iglesias en iglesias. Es como las aves que se comen la semilla porque cayó junto al camino.

En segundo lugar, la semilla que cayó sobre la roca no tenía suficiente terreno o tierra, no echó raíces y cuando salió el sol…se secó. Son las personas que escuchan la palabra, pero en el momento de la prueba se apartan y culpan a Dios de sus contratiempos. No echaron raíces y no permanecen buscando la presencia de Dios.

El más sabio, fue el que reconoció que hay un Dios Todopoderoso y nosotros le necesitamos. Reconoció su necesidad espiritual y buscó la forma de agradarle y vivir para él. Hizo de su vida un terreno fértil para que los demás fueran bendecidos por él porque le imparte ánimo cuando no tienen ninguno para continuar. Siempre pone a Dios por delante y lo reconoce en todos sus caminos.

Es hermoso hablar de Dios y de su Palabra que transforma los corazones enlutados por la opresión del enemigo. Tan sólo necesitas un poco de fe y Dios hará la diferencia en tu vida y en la de los tuyos.

Te bendiga Dios y te guarde en todos tus caminos. ¡Amén!

Por: Nancy Vélez